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Castillo de Doiras

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Localización 

Partiendo de nuestra casa, aproximadamente a 1 km de distancia, se encuentra el espectacular castillo de Doiras, o de la Ferrería. Este último nombre lo toma por su proximidad a la Ferrería de Fonquente.

Vistas desde el castillo

El castillo se encuentra en lo alto de un pequeño pico rocoso , por el cual es prácticamente imposible ascender a no ser por el estrecho camino que nos lleva desde la verja que se encuentra al borde de la carretera hasta la misma puerta de la fortaleza.

Castillo

Al final de nuestro camino nos encontramos con el castillo, al cual podemos entrar atravesando su puerta de madera de cuatro metros de alto, desde la que accedemos al patio de armas. El castillo data del siglo XV, su planta es rectangular y sus muros tienen 8 metros de alto por 1,5 metros de ancho. Desde este patio observamos la torre del homenaje de unos 14 metros de altura que aparece en la parte Norte del castillo.

Torre del homenaje

En el otro extremo unas escaleras dan acceso a un estrecho pasillo por el que se puede recorrer todo su perímetro. Hay que tener mucho cuidado ya que el pasillo carece de barandilla y es tan estrecho que un pequeño tropiezo o resbalón puede hacerte caer desde una altura de unos 7-8 metros.

Historia

El castillo se construyó en el siglo XV con el objetivo de defender la entrada en Galicia del camino de Santiago y fue propiedad del conde Grajal de Campos, Señor de Cervantes, título que hasta 1909 ostentó el Duque de Sexto.

Coordenadas de GPS

Las coordenadas geográficas del castillo de Doiras que tendremos que introducir en nuestro GPS son las siguientes:

- 42° 46' 58.16" N

- 06° 59' 6.10" W

La leyenda de Aldara

Hace mucho tiempo, en el castillo de Doiras, moraba un caballero de nombre Froiaz, con dos hijos: Egas y Aldara.

Aldara, joven y hermosa, contaba con la devoción de Aras, hijo de otro señor de un castillo cercano, y como su amor fue correspondido, y llevandose bien las familias, se anunció la boda.

Una tarde, Aldara desapareció del castillo. Padre y hermano buscaron por todo el castillo pero no se la econtró; al fin un ballestero trajo noticias diciendo que la había visto dirigirse a media mañana hacia el riachuelo cercano. Temiendo una desgracia, padre, hermano, criados y escuderos, recorrieron las orillas del rio sin encontrarla. Entonces mandaron un mensajero al prometido de Aldara que se presentó desconsolado, acompañado de sus gentes y, así todos, emprendieron la búsqueda por montes y bosques, chozas y caseríos... después de algunos días de búsquedas infructuosas, consideraron definitiva la pérdida de Aldara, imaginándosela malherida por algún jabalí, algún oso o devorada por los lobos...

Castillo de DoirasMuchos años más tarde Egas, estando de caza en el monte de Galo Monteiro (gallo montés o monte urugallo), divisó una hermosa cierva blanca. De un disparo único y certero terminó con la vida del animal, pero no se había percatado de que era imposible llevarla hasta el castillo por su peso excesivo (o, tal vez, porque la nieve dificultaba el transporte), así que le cortó la pata delantera a la cierva (para señalar que el animal le pertenecía, o para poder mostrar un trofeo que diese cuenta de su hazaña).

Y cuando fue a mostrarle a su padre la pata de la cierva, contándole el éxito obtenido, horrorizados, vieron como Egas sacaba de la bolsa una mano; una mano fina, blanca, suave; una mano de doncella hidalga. Y en uno de los dedos de aquella mano relucía un hermoso anillo de oro con una piedras rojay amarillas. Padre e hijo se acordaron de que aquel era el anillo de la malhadada Aldara. Con ánimo dolorido cabalgaron hacia la cima del monte, hacia el lugar donde Egas había matado a la cierva. Allí encontraron, tendido en el suelo, el cadáver de Aldara, con su vestido blanco y una gran mancha roja justo sobre el corazón del que salía un venablo, y a quien le faltaba una mano.

Por mucho que indagaron padre y hermano, jamás se supo ni quién, ni la razón por la que Aldara había sido convertida cierva.